No nacimos para encajar.

Simio nace en San Rafael, en el corazón de Mendoza, donde el vino es historia, tradición… y muchas veces, lo mismo de siempre.

Pero nosotros no vinimos a repetir.

Vinimos a romper.


Simio es instinto.
Es elegir una botella sin leer mil descripciones.
Es confiar en lo que te gusta, no en lo que te dicen que debería gustarte.

Porque el vino no debería ser complicado.
Debería ser natural. Espontáneo. Humano.

O mejor dicho… animal.


Creemos en otra forma de tomar vino.

Menos protocolo.
Más momentos.

Menos reglas.
Más amigos.

Menos “esto marida con…”
Más “abrí otra”.


Hacemos vino con respeto, pero sin solemnidad.

Trabajamos con uvas de calidad, procesos cuidados y una mirada enológica seria.
Pero no nos interesa hablar difícil.

Nos interesa que lo disfrutes.

Que lo lleves a una juntada, a una previa, a una comida cualquiera que termina siendo inolvidable.


Simio no es un vino para expertos.
Es un vino para los que sienten.

Para los que brindan sin motivo.
Para los que mezclan.
Para los que se ríen fuerte.
Para los que no piden permiso.


Volver al origen.

Antes de las reglas, antes de las etiquetas, antes de todo…

estaba el instinto.

Ahí es donde vive Simio.

 


 

 


Volvé al instinto.